El credo de un verdadero wesleyano

No permaneceré en silencio mientras el mundo clama por redención. Pertenezco a un Cristo que enciende corazones y los envía a arder.

Soy un verdadero wesleyano.

Creo que hay algo más que el perdón. El Espíritu Santo no solo me absuelve; me hace una nueva creación. Me llama a la santidad, no como una carga que debo soportar, sino como la verdadera libertad para la cual fui creado. La gracia no es un permiso para permanecer como soy, sino el poder para llegar a ser quien Dios me creó para ser.

Soy un verdadero wesleyano.

Provengo de un pueblo que tomó esa libertad y cabalgó hacia las fronteras; que empacó sus pertenencias en ataúdes sabiendo que no hay vuelta atrás. Predicaron en graneros, escuelas y campos abiertos. Fueron golpeados, encarcelados y relegados a los márgenes de la sociedad. Decidieron dar refugio a quienes huían siendo perseguidos y abrieron sus púlpitos a las mujeres cuando nadie más estaba dispuesto a hacerlo. Cruzaron al otro lado de las vías para ministrar a prostitutas, alcohólicos y a todos aquellos que la iglesia “respetable” había descartado. Este es el legado que llevo conmigo, marcado por Cristo y dedicado a la edificación de Su Reino.

Soy un verdadero wesleyano.

No me pertenezco a mí mismo. Todo lo que Dios me pida, aunque me cueste comodidad, reputación o seguridad, lo entregaré libremente. Ningún campo es demasiado lejano ni ningún pueblo está fuera de mi alcance. Agotaré todos los medios y aprovecharé cada momento para hacer todo el bien que pueda a todas las personas que pueda. Llevaré este mensaje de esperanza más allá de fronteras y barreras; a aulas y clínicas, oficinas y talleres, a las calles de las ciudades y a los rincones olvidados. Seré un testigo vivo de las buenas nuevas en los espacios y lugares cotidianos de mi mundo.

Soy un verdadero wesleyano.

No porque ame el nombre de Juan Wesley, sino porque amo al Cristo cuyo fuego Wesley llevó consigo. Seré un teólogo del pueblo en medio de la cultura; un predicador itinerante en las nuevas fronteras; un defensor de la libertad dondequiera que las personas estén esclavizadas o marginadas, ya sea en cuerpo o en espíritu. Predicaré llamando a una decisión y viviré como evidencia de haberla tomado.

Soy un verdadero wesleyano.

Tu sentir es el mismo que el nuestro? Entonces, échanos una mano

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