27 de junio

SALMO 1 NVI

Dichoso el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en la senda de los pecadores

ni cultiva la amistad de los blasfemos,

sino que en la ley del Señor se deleita,

y día y noche medita en ella.

Es como el árbol

plantado a la orilla de un río

que, cuando llega su tiempo, da fruto

y sus hojas jamás se marchitan.

¡Todo cuanto hace prospera!

En cambio, los malvados

son como paja arrastrada por el viento.

Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio,

ni los pecadores en la asamblea de los justos.

Porque el Señor cuida el camino de los justos,

mas la senda de los malos lleva a la perdición.