Me inclino a considerar el Día de Acción de Gracias como mi festividad favorita. Como Superintendente General, estoy agradecido por el privilegio de servir en la Conferencia General de Norteamérica de La Iglesia Wesleyana, que incluye Canadá y Estados Unidos. Como el Día de Acción de Gracias en Canadá se celebró el 13 de octubre y en EE. UU. será el 27 de noviembre, ¡este año siento que tengo más de seis semanas para dar gracias! En realidad, la gratitud no está limitada por tiempo, geografía ni circunstancias. Debemos estar “siempre dando gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:20).
El Día de Acción de Gracias en Canadá coincidió con el «Mes de Apreciación al Pastor», que celebramos cada año en nuestra familia wesleyana. Amamos y honramos a nuestros pastores, damos gracias por las mujeres y hombres alrededor del mundo que buscan glorificar a Dios y edificar el cuerpo de Cristo. Reconocemos los sacrificios que realizan para pastorear al pueblo de Dios y equipar a todos los creyentes para las obras de servicio. Es impactante saber que, en nuestra iglesia global, algunos han sacrificado su sustento e incluso sus vidas. En mi tiempo devocional utilizo una carpeta de oración con fotos de nuestros misioneros y ministros en las más de 100 naciones donde está presente la familia wesleyana. Doy gracias por su servicio mientras pido a Dios que supla sus necesidades conforme a sus riquezas en Cristo Jesús.
Este mes celebramos el Día de Acción de Gracias en EE. UU. Es apropiado que también demos gracias por los laicos wesleyanos que son discípulos y hacen discípulos. Más del 90% de nuestra familia wesleyana son laicos, y su contribución al reino es enorme. Me alegra cuando el clero da gracias por los laicos y, a su vez, los laicos por el clero, porque todos somos miembros de un solo cuerpo. Cada uno de nosotros ha sido colocado providencialmente por Dios en el lugar donde trabaja, adora, vive, aprende o se recrea… empoderados por el Espíritu Santo para ser testigos en lugares aquí, cercanos, difíciles y lejanos. Damos gracias a nuestro gran Dios que tanto amó al mundo y nos unimos a Él para amar y alcanzar a nuestros vecinos y a las naciones. En muchos lugares, ¡las naciones son nuestros vecinos!
Me impresiona cómo la Palabra de Dios vincula repetidamente la gratitud con la oración. No se puede ser desagradecido y, a su vez, tener una vida de oración auténtica, ni se puede ser verdaderamente agradecido sin orar.
- “No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Filipenses 4:6-7). La gratitud está enmarcada por la oración: comenzamos con oración y súplica y terminamos presentando nuestras peticiones a Dios.
- “Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Colosenses 1:3). “Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes cuando los mencionamos en nuestras oraciones” (1 Tesalonicenses 1:2). “No he dejado de dar gracias por ustedes al recordarlos en mis oraciones” (Efesios 1:16). La gratitud siempre, siempre, continuamente se expresa en oración… ¡No se detiene!
Este verano participé en 13 de las 22 conferencias distritales que se realizaron en Norteamérica. Hubo muchos momentos destacados, pero lo más conmovedor para mí fue un tiempo enfocado en la oración del que participaron los delegados. En las 22 conferencias, se les pidió que identificaran un espacio fuera de las paredes de la iglesia donde viven, trabajan, aprenden o se recrean. Luego se reunieron en grupos de dos o tres, compartieron ese espacio y oraron unos por otros y por el lugar que Dios había puesto en sus corazones.
Me sentí muy agradecido por quienes oraron conmigo por el gimnasio donde hago ejercicio. Cuando terminamos, miré a mi alrededor y vi todos esos lugares mencionados y presentados en oración, lugares donde la esperanza y la sanidad a través del poder de Jesucristo podían encontrarse. ¡Parecía un pedacito de cielo en la tierra! Estaban orando con intención por esas áreas, buscando ser discípulos que hacen discípulos.
Cada iglesia local wesleyana debe presentar anualmente su Reporte Estadístico de la Iglesia Local (REIL). Este año pedimos a cada congregación que identificara a alguien como “líder de oración”: “Por favor, indique el nombre y correo electrónico del coordinador de oración de su iglesia”. ¡Literalmente cientos de líderes de oración fueron identificados! Durante noviembre, he estado orando cada día por un grupo de ellos para que, al finalizar el mes, haya “dado gracias a Dios” por cada uno y por la intercesión que ofrecen.
Haz una pausa y permite que la Palabra de Dios te impregne de gratitud y oración. Ora por:
- Devoción: “Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento” (Colosenses 4:2).
- La voluntad de Dios: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18).
- Alcanzar a más personas: “Todo esto es por el bien de ustedes, para que la gracia que está alcanzando a más y más personas haga abundar la acción de gracias para la gloria de Dios” (2 Corintios 4:15).
- Paz y unidad en el cuerpo de Cristo: “Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos” (Colosenses 3:15).
- Fidelidad en palabra y obra: “Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él” (Colosenses 3:17).
Por encima de todo, da gracias: “¡Gracias a Dios por su don indescriptible!” (2 Corintios 9:15).
Dr. Wayne Schmidt Superintendente General de La Iglesia Wesleyana
Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® © 1999, 2015, 2022 por Biblica, Inc.®, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.® Reservados todos los derechos en todo el mundo. Used by permission. All rights reserved worldwide.
